Historia del Santo Domingo Country Club

Los Primeros Años

 

La idea original para la formación del Country fue del Sr. Jeremiah L. Manning, quien vino al país en 1917 como gerente del International Banking Corporation, y en sus propósitos fue secundado por J. C. Hitchman, banquero; F. W. Lehmer, propietario; G. H. Lippitt, abogado; S. Michelena, banquero; T. B. O'Connell, banquero, y Albert Pike, ingeniero civil. Este grupo aparece firmando con el Sr. Manning los primeros estatutos y el acta de constitución del Santo Domingo Country Club. De ellos, solo el Sr. Michelena era dominicano.

La naciente institución recibió la incorporación el 26 de agosto de 1920, siendo la primera entidad que se acogió a la Orden Ejecutiva 520, que había sido dictada apenas un mes antes, el 26 de julio. Esta orden, aun vigente en nuestros días, concede la corporación y reglamenta las funciones de instituciones sociales y recreativas sin fines de lucro. En el documento de incorporación del Santo Domingo Country Club aparece la firma del Sr. Thomas Snowden, Rear-Admiral U.S. Navy, el gobernador militar del país, ala sazón intervenido por Estados Unidos, y quien promulgara la Orden 520. También lo firma el Sr. A. T. Marix, Coronel U.S.M.C., encargado de la Secretaria de Estado de Justicia e Instrucción Pública. El acta de incorporación del club expresa que “Vista la solicitud de fecha 12 del corriente mes de agosto de 1920, dirigida a la Secretada de Estado de Justicia e Instrucción Publica por el señor J.L. Manning, presidente del Santo Domingo Country Club mediante la cual solicita que esa asociación sea incorporada de acuerdo con la Orden Ejecutiva 520, de fecha 26 de julio de 1920, publicada en la Gaceta Oficial No.3139”. Y agrega: “Considerando que dicha asociación, puramente recreativa, tiene un fin lícito y que sus estatutos, debidamente aprobados, están en un todo de acuerdo con los términos de los artículos 1ro. y 5to. de la expresada Orden Ejecutiva 520” se resolvió conceder al Santo Domingo Country Club su incorporación, con lo cual se le otorgaba personería jurídica a la institución.

El articulado de los estatutos sometido alas autoridades, constaba de 30 disposiciones, cuya esencia se ha mantenido hasta el presente. El artículo No. 1 de los estatutos establecía que la sociedad se denominaba “Santo Domingo Country Club”, y describía el sello entre dos circunferencias concéntricas, que en la parte superior diría el nombre de la institución, en la inferior, 1920, y en el centro la palabra “Seal” (sello). Los objetivos de la sociedad estaban descritos en el articulo No. 2: “Establecer y mantener casas club y terrenos para fines sociales, atléticos y recreativos, y a tal fin, el construir, mantener y operar casas-club, restaurantes, cafés, gimnasios y otros edificios y campos atléticos, incluyendo golf, tenis y cualesquiera otros juegos deportivos” . Una de las primeras acciones del grupo fundador del Santo Domingo Country Club, fue la adquisición de una propiedad con suficiente terreno y una edificación donde pudieran materializar sus proyectos... sus sueños. Era un lugar tranquilo, aislado del ruido y movimiento citadinos, donde antes funcionaba el ingenio azucarero La Fe, que a finales del siglo pasado pertenecía a J.E. Hatton y Compañía. Fue así como la primera casa club era una atractiva casona donde antes funcionaba la administración del ingenio, enclavada en 70 hectáreas de terrenos localizados en la antigua carretera Duarte, en parte de 10 que es hoy el ensanche La Fe. Poco a poco, los nuevos propietarios fueron convirtiendo aquel lugar en un rincón de vegetación espesa, bordeado de pinos, palmas y laureles, sembrado de mullida y bien cuidada grama. Daba la impresión de ser una casa campestre espaciosa y acogedora, rodeada de una verde extensión que no era otra cosa que el campo de golf, donde se destacaba un árbol que con el tiempo llego a ser como un símbolo del club: el laurel, donde se encontraba el hoyo No. 1. Allí acudían representantes de compañías extranjeras residentes en la capital y en el interior del país.

En proporción muy escasa también lo frecuentaban dominicanos, cuyo número fue aumentando con los años. Desde su fundación en 1920, el Santo Domingo Country Club se caracterizó como un centro para jugar golf, pero era mucho más que eso: Uno de los más prestigiados y activos centros sociales de la época. En sus salones fueron objeto de homenajes y cálidos recibimientos o despedidas, representantes de las más importantes visitas diplomáticas, políticas, comerciales o turísticas que llegaban a la capital. Es de notar que hasta 1930, los presidentes del club eran, de manera prioritaria, los representantes diplomáticos de Estados Unidos en el país. En 1930 la membrecía alcanzaba a unos cien a ciento veinticinco socios, incluyendo los no residentes. Los socios dominicanos eran apenas seis, entre quienes se contaban, Don Andrés Pastoriza, Sr. Francisco J. Peynado, Sr. Cholin Tejera y Sr. Alejandro Ibarra. Para los socios residentes, la cuota ordinaria era de RD$8.00 (Ocho Pesos) mensuales, y los no residentes pagaban RD$30.00 (Treinta Pesos) anuales.